Por eso así habla Yahvé, Dios de los ejércitos: Porque habéis dicho todo esto, mis palabras serán en tu boca fuego, y este pueblo, cual montón de leña, que los abrasará.
He aquí el nombre de Yahvé, que viene de lejos, Arde su cólera y es pesado el humo que sube; sus labios están llenos de furor, su lengua es como luego devorador.'
Y aparecieron arroyos de aguas, y quedaron al descubierto los fundamentos del orbe ante la increpadora ira de Yahvé, al resoplido del huracán de su furor.
Está desde hace mucho tiempo preparado un “tofet,” está también destinado al rey. Honda y ancha es la hoguera, fuego y leña hay en abundancia, que el soplo de Yahvé va a encender como torrente de azufre.