Pero uno de los ancianos me dijo: No llores, mira que ha vencido el león de la tribu de Judá, la raíz de David, para abrir el libro y sus siete sellos.
He ahí un pueblo que se alza como leona y que se yergue como león; No se acostará sin haber devorado su presa, sin haber bebido la sangre de sus víctimas.”