Referencias Cruzadas

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2 Crónicas 34:3

Biblia Nacar-Colunga

A los ocho años de su reinado, siendo aún mozo, comenzó a buscar al Dios de David, su padre, y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y Jerusalén de altos, “aseras” esculturas e imágenes de fundición.

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26 Referencias Cruzadas  

Hizo el mal a los ojos de Yahvé, como lo había hecho Manases, su padre, pues sirvió y sacrificó Amón a todos los ídolos que había hecho su padre;'


y se presentó Azarías a Asa y le dijo: “Óyeme, Asa, y todo Judá y Benjamín: Yahvé está con vosotros cuando vosotros estáis con El; si vosotros le buscáis, le hallaréis; pero, si vosotros le abandonáis, El os abandonará a vosotros.'


Amo a los que me aman, y el que me busca me hallará.


Pero el pueblo seguía sacrificando en los altos, aunque sólo a Yahvé, Dios de Israel.


y porque desde la infancia conoces las Escrituras Sagradas, que pueden instruirte en orden a la salud por la fe en Jesucristo.


Buscad, pues, primero el reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura.


En los días de la juventud acuérdate de tu Hacedor, antes de que vengan los días malos y lleguen los años en que dirás: No tengo ya contento;'


Bet- ¿Cómo mantendrá el joven la limpieza de su camino? Guardando tu palabra.


Levantáronse y quitaron los altares que había en Jerusalén, también los altares de perfumes, y los echaron al torrente de Cedrón.


Después dijo David a toda la asamblea: “Sólo a Salomón, mi hijo, ha elegido Dios; es joven y de corta edad, y es grande la obra, porque la casa no es para hombres, sino para Yahvé Dios.'


Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón perfecto y ánimo generoso; porque Yahvé escudriña los corazones de todos y penetra todos los designios y todos los pensamientos. Si tú le buscas, le hallarás; mas si le dejas, te rechazará para siempre.'


David se decía: “Mi hijo Salomón es todavía joven e inexperto, y la casa que ha de edificarse a Yahvé ha de ser, por la grandeza, por la magnificencia, por la belleza, reputada en todas las tierras; por eso quiero hacer preparativos”; y los hizo, antes de su muerte, en abundancia.'


Destrozó los cipos, derribó las “aseras” y llenó los lugares donde estaban de huesos humanos.


El rey mandó al sumo sacerdote, Helcías; a los sacerdotes de segundo orden y a los que hacían la guardia a la puerta, que sacaran del templo de Yahvé todos los enseres que habían sido hechos para Baal, para Asera y para toda la milicia del cielo, y los quemó fuera de Jerusalén, en el valle de Cedrón, e hizo llevar las cenizas a Betel.'


Hizo desaparecer los altos, rompió los cipos, derribó las “aseras” y destrozó la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque los hijos de Israel hasta entonces habían quemado incienso ante ella, dándole el nombre de Nejustán.


y alzando su voz contra el altar, según la palabra de Yahvé', gritó: “¡Altar,altar! Así habla Yahvé: Nacerá de la casa de David un hijo que se llamará Josías, que inmolará sobre ti a los sacerdotes de los altos que en ti sacrifican, y sobre ti quemarán huesos humanos.”


destruiré vuestros lugares excelsos, abatiré vuestras estelas consagradas al sol; amontonaré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.'


Derribad sus altares, romped sus cipos y destrozad sus “aseras.”


Josías hizo desaparecer todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel y obligó a todos cuantos se hallaban en Israel a servir a Yahvé, su Dios. Durante toda su vida no se apartó de Yahvé, Dios de sus padres.


Todo por la prevaricación de Jacob, todo por los pecados de la casa de Israel. ¿Cuál es la prevaricación de Jacob? ¿Acaso no es Samaría? ¿Y cuáles los excelsos de Judá? ¿Acaso no es Jerusalén?


Destrozaron los cipos de Baal y, derribando el templo, hicieron de él una cloaca, que todavía subsiste hoy.


“Vuelve a Ezequías, jefe de mi pueblo, y dile: Así habla Yahvé, el Dios de David, tu padre: He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Te curaré. Dentro de tres días subirás a la casa de Yahvé.


Dijo a Judá: “Edifiquemos estas ciudades y rodeémoslas de murallas y de torres, con puertas y barras, mientras no estamos en guerra, porque hemos buscado a Yahvé, nuestro Dios, y por haberle buscado nos ha dado el reposo de todas partes.” Edificáronlas, pues, sin que nadie lo impidiera.


Hizo desaparecer los dioses ajenos y quitó de la casa de Yahvé el ídolo y todos los altares que había alzado en el monte de la casa de Yahvé y en Jerusalén, y los hizo arrojar todos fuera de la ciudad.


Porque tú, ¡oh Señor! eres mi esperanza, mi confianza desde mi juventud.


Aun el niño da a conocer por sus acciones si su obra será luego recta y justa.





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