Referencias Cruzadas

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2 Crónicas 33:13

Biblia Nacar-Colunga

Gimió y le dirigió instantes súplicas, y fue atendido, pues oyó su oración y le volvió a Jerusalén, a su reino. Entonces conoció Manases que Yahvé es Dios.

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41 Referencias Cruzadas  

Por eso ayunamos e invocamos a nuestro Dios, y El nos escuchó.


Fueron ayudados contra ellos, y los adareos y cuantos estaban con ellos cayeron en sus manos, pues durante la lucha clamaron a Dios, que los oyó por haber confiado en El.


Buscad, pues, primero el reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura.


Todo esto tuvo cumplimiento en Nabucodonosor, rey.


y les daré un corazón para que reconozcan que yo soy Yahvé, y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, pues se convertirán a mí de todo corazón.


Arroyo de agua es el corazón del rey en mano de Yahvé, que El dirige a donde le place.


Pues tú eres, Señor, indulgente y bueno y de gran piedad para los que te invocan.


Y no habrá de enseñar cada uno a su prójimo ni a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor.'


Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo.


Respondió Jesús y dijo: ¡Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías a El, y El te daría a tí agua viva!


El es quien hace cesar la guerra hasta los confines de la tierra. El rompe el arco, troncha la lanza y hace arder los escudos en el fuego.


Tet. Cayeron las gentes en la hoya que ellos mismos excavaron, enredáronse sus pies en la red que ocultamente tendieron.


Le invocarás y te escuchará, y tú cumplirás tus votos.


Si, humillándote, te vuelves al Omnipotente n y alejas de tu tienda la iniquidad,


Bendito Yahvé, Dios de nuestros padres, que ha dispuest el corazón del rey a glorificar así la casa de Yahvé en Jerusalén


-(5)no habéis comido pan ni habéis bebido vino ni licor, para que sepáis que soy yo, Yahvé, vuestro Dios;'


Cuando los caminos del hombre son gratos a Yahvé, aun a los enemigos se concilia.


Rogó Isaac a Yahvé por su mujer, que era estéril, y fue oído por Yahvé, y concibió Rebeca, su mujer.


El resto de los hechos de Manases, su oración a Dios y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Yahvé, Dios de Israel, escrito está en el libro de los reyes de Israel.


También su oración, y cómo fue oído, y todos sus pecados y prevaricaciones, los lugares donde edificó altos y puso “aseras” e ídolos antes de humillarse, todo está escrito en la historia de los videntes.


a ver si acaso sus oraciones llegan a la presencia de Yahvé y se convierte cada uno de sus malos caminos, porque grande es el furor y la indignación con que amenaza Yahvé a este pueblo.


A sus ojos, todos los habitantes de la tierra son nada, y con el ejército de los cielos y con los habitantes de la tierra hace según su voluntad, sin que nadie pueda resistir a su mano y decirle: ¿Qué es lo que haces?


Perdona, pues, a tu pueblo, que ha pecado contra ti, todas las infracciones con que contra ti se rebelaron, y haz que hagan con ellos misericordia los que los hubieran llevado cautivos;'


Viendo esto el pueblo, cayeron todos sobre sus rostros y dijeron: “¡Yahvé es Dios, Yahvé es Dios!”


Joacaz imploró a Yahvé, y Yahvé le oyó, pues vio la opresión en que los reyes de Siria tenían a Israel.


Y viendo Yahvé que se habían humillado, dirigió su palabra a Semeyas, diciendo: “Se me han humillado; no los destruiré, antes los salvaré pronto, y no se derramará mi ira sobre Jerusalén por medio de Sesac;'


Por haberse conmovido tu corazón y haberte humillado ante Dios al oír sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; porque has rasgado tus vestiduras y has llorado ante Yahvé, también yo he oído, dice Yahvé,'


Recibe la ley de su boca, pon sus preceptos en tu corazón.


Después les revela sus obras y transgresiones por haberse insolentado.


Si le oyen y se le someten, terminarán felizmente sus días, y sus años dichosamente.


”Cesad y reconoced que yo soy Dios, excelso entre las gentes, exaltado en la tierra.”


y clamaron a Yahvé en su angustia, y los salvó de sus apreturas.


Qof. — y oíste mi voz: “No cierres tus oídos a mis suspiros.”





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