Revistió la parte mayor de la casa (hecal) de madera de ciprés y la recubrió de oro puro, haciendo grabar en ella palmas y cadenetas que se enlazaban unas con otras.
Hizo el pavimento del templo de mármoles preciosos y de gran belleza. El oro de que recubrió los artesona-dos, las vigas, las pilastras, los muros y las puertas eran de lo más fino.
La puerta tenía todo en derredor ventanas aspilleradas, que hacia el exterior se estrechaban, y estaban en las cámaras y en sus pilastras, y lo mismo había también ventanas que daban al interior del atrio en derredor, y en cada una de las pilastras había palmas.