Las alas de ambos querubines estaban desplegadas y tenían en todo veinte codos de largo. Estaban en pie y con los rostros vueltos a la entrada de la casa.
La cortina de la entrada del atrio estaba tejida en vario dibujo, en hilo torzal, jacinto, púrpura y carmesí; era de veinte codos de largo y cinco de alto en lo ancho, según la medida de las otras cortinas del atrio.'