Ezequías, lo mismo que todo el pueblo, dieron muestras de gran júbilo por haber Yahvé dispuesto al pueblo al restablecimiento, pues la resolución de hacerlo había sido tomada de pronto.
Celebraron con alegría la fiesta de los panes ácimos durante siete días, pues los había regocijado Yahvé, disponiendo al rey de Persia a apoyarlos en la obra de la casa de Yahvé, Dios de Israel.
Gozóse el pueblo de haber contribuido voluntariamente con sus ofrendas, porque con entero corazón se las hacían a Yahvé, y el rey David tuvo de ello gran alegría.
También en Judá la mano de Dios se dejó sentir sobre ellos, dándoles corazón pronto y dispuesto a cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la palabra de Yahvé.
Mandó el rey Ezequías por todo Israel y Judá, y escribió cartas a Efraírn y Manases para que viniesen a la casa de Yahvé a celebrar la pascua de Yahvé, Dios de Israel.