Después el rey Ezequías y los jefes dijeron a los levitas que alabasen a Dios con palabras de David y de Asaf, vidente, y ellos lo hicieron con gran júbilo, e inclinándose, adoraron.
pues, desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo había jefes de cantores y se cantaban cantos de alabanza y de acción de gracias en honor de Dios.
Al ver los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Yahvé sobre la casa, cayeron a tierra sobre sus rostros en el pavimento y adoraron y confesaron a Yahvé: “Porque es bueno, porque es eterna su misericordia.”
Luego ordenó Joyada los oficios en la casa de Yahvé por mano de los sacerdotes y levitas, según la ordenación hecha por David en la casa de Yahvé, para ofrecer a Yahvé holocaustos, como está escrito en la Ley de Moisés, en medio de cantos de júbilo, conforme a la ordenación de David.
Así celebraron los hijos de Israel que se hallaron en Jerusalén la solemnidad de los ácimos durante siete días, con gran gozo, cantando todos los días las alabanzas de Yahvé y tocando los levitas y los sacerdotes los instrumentos con toda fuerza a Yahvé.
Celebraron con alegría la fiesta de los panes ácimos durante siete días, pues los había regocijado Yahvé, disponiendo al rey de Persia a apoyarlos en la obra de la casa de Yahvé, Dios de Israel.