Al regresar Amasias de la derrota de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seír y se los puso por dioses, prosternándose ante ellos y quemándoles perfumes.
Y el Señor dice: Pues este pueblo se me acerca sólo de palabra y me honra sólo con los labios, mientras que su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es sino un mandamiento humano aprendido.
Pero Yahvé dijo a Samuel: “No tengas en cuenta su figura y su gran talla, que yo le he descartado. No ve Dios como el hombre; el hombre ve la figura, pero Yahvé mira el corazón.”