“¿Cómo voy a ir? — contestó Samuel — ; lo sabrá Saúl y me matará.” Yahvé le dijo: “Lleva contigo una ternera, y dirás: He venido para ofrecer a Yahvé un sacrificio.'
Baja antes que yo a Caígala, adonde iré a reunir-me contigo para ofrecer holocaustos y sacrificios eucarísticos. Espera siete días, hasta que yo vaya y te diga lo que has de hacer.”
Ellas les respondieron, diciendo: “Sí, aquí está; mirad, allí delante; pero id pronto, porque ha venido hoy a la ciudad por tener el pueblo un sacrificio en la altura.'
Cuando, al levantarse a la mañana siguiente, las gentes de la ciudad vieron que el altar de Baal había sido destruido, cortada la asera que había cerca y el toro segundo ofrecido en holocausto sobre el altar construido,
y construye con la leña un altar a Yahvé, tu Dios, en lo alto de este fuerte; y tomando el toro segundo, lo ofreces en holocausto sobre la leña de la asera que cortarás.”
“Al nacer un becerro, un cordero o un cabrito, quedarán siete días a la ubre de la madre; a partir del día octavo serán en adelante agradables para ser ofrecidos a Yahvé en sacrificio por el fuego;'
Yo me suscitaré un sacerdote fiel, que obrará según mi corazón y según mi alma; le edificaré una casa estable, y él andará siempre en presencia de mi ungido;'
¿No estamos en el tiempo de la siega de los trigos? Pues yo voy a invocar a Yahvé, y Yahvé tronará y lloverá, y veréis así cuan grande es a los ojos de Yahvé el mal que habéis hecho pidiendo un rey.”