Señor, escucha mi plegaria, presta oído a mis clamores, no permanezcas sordo a mis lágrimas, pues en tu casa soy un forastero y, como mis padres, peregrino.
¿Por qué, Yavé, permitiste
que nos perdiéramos de tus caminos,
que nuestros corazones se pusieran tercos y ya no te temieran?
¡Vuelve, por amor de tus servidores
y de tus tribus herederas!
Jacob respondió: 'Los años de mi peregrinación son ciento treinta. Pocos y malos han sido los días de mi vida, y no han llegado a igualar los años de vida de mis padres durante su peregrinación.