Cuando el Altísimo dio a cada pueblo su tierra,
cuando repartió a los hijos de Adán,
fijó las fronteras de los pueblos
según el número de los Hijos de Dios.
Así se expresa Yavé: ¡El cielo es mi trono y la tierra la tarima para mis pies! ¿Qué casa podrían ustedes edificarme, o en qué parte fijarían mi lugar de reposo,
Sí, así habla Yavé, Creador de los cielos,
- pues El es Dios,
que ha formado y hecho la tierra,
- pues El le puso cimientos:
No dejé la confusión, sino que la hice habitable,
- pues yo soy Yavé y no hay otro;'