Ustedes estaban muertos por sus pecados y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras faltas!
Inmediatamente, dejando sus bueyes, Eliseo corrió tras Elías: 'Permíteme, le dijo, que vaya a abrazar a mi padre y te seguiré'. Pero Elías le respondió: '¡Puedes volverte, era algo sin importancia!'
Mientras caminaba, vio a un cobrador de impuestos sentado en su despacho. Era Leví, hijo de Alfeo. Jesús le dijo: 'Sígueme. Y él se levantó y lo siguió.