De repente la celda se llenó de luz: ¡estaba el ángel del Señor! El ángel tocó a Pedro en el costado y lo despertó diciéndole: '¡Levántate en seguida!' Y se le cayeron las cadenas de las manos.
Sin lugar a dudas, es grande el misterio de la Bondad:
El se ha manifestado en la carne;
rehabilitado por el Espíritu,
ha sido presentado a los ángeles.
Proclamado a todas las naciones
y creído en el mundo,
ya fue elevado y glorificado.