Aquel día, al sentir el fuerte sonido de la trompeta, acudirán los que andaban perdidos por el país de Asur y los que estaban desparramados por la tierra de Egipto, y adorarán a Yavé en el cerro santo de Jerusalén.
Yavé te volverá a llevar a Egipto por tierra y por mar, a pesar de que te dijo: 'No volverás a verlos. Allí ustedes querrán venderse a sus enemigos como esclavo y como sirvientas, pero no habrá comprador.
servirás con hambre, sed, falta de ropa y toda clase de miseria a los enemigos que Yavé enviará contra ti. Ellos pondrán sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruyan del todo.