Mientras que yo pensaba:
'He trabajado en balde,
en vano he gastado mis fuerzas, para nada.
Yavé, sin embargo, protegía mis derechos,
mi Dios guardaba mi salario,
pues soy importante para Yavé,
y mi Dios se hizo mi fuerza.
¿qué les pasaba? Venían a un montón de veinte sacos de trigo, pero sólo quedaban diez. Venían a un tanque de cincuenta arrobas de vino y se encontraban sólo veinte.
Porque olvidaste a Dios que te salva,
y no te acordaste de la Roca que te protege.
Pues bien, si plantas plantas tempraneras
y cultivas patillas traídas del extranjero,