Y oí una voz que clamaba desde el trono: 'Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos;'
¿Podría Dios en realidad habitar en la tierra? ¡Si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, cuánto menos lo podrá esta Casa que he construido!
Si el territorio que poseen les parece impuro, vénganse al territorio que es la herencia de Yavé, allí donde él ha establecido su morada, y les darán una porción en medio de nosotros. Pero no se rebelen contra Yavé y contra nosotros, construyendo un altar distinto al de Yavé nuestro Dios.
El Señor ha rechazado su altar,
ha despreciado su santuario;
ha dejado a merced del enemigo
los muros de sus palacios;
en la Casa de Yavé se oyeron gritos
como en día de fiesta.
Así, pues, la tierra será abandonada por ellos para que goce sus descansos sabáticos mientras quede desolada y ellos estén lejos; ellos también pagarán su maldad, porque desecharon mis mandamientos y se cansaron de mis preceptos.
A pesar de todo, no los despreciaré cuando estén en tierra enemiga; no los aborreceré hasta su total exterminio ni anularé mi alianza con ellos, porque yo soy Yavé, su Dios.
El sacerdote Finjas dijo a los hijos de Rubén, de Gad y de Manasés: 'Ahora sabemos que Yavé está en medio de nosotros ya que ustedes no cometieron infidelidad contra Yavé. Ustedes han ahorrado a Israel los azotes de Yavé'.
Todo el tiempo que he caminado en medio de los israelitas, jamás he dicho a alguno de los jueces de Israel, a los que había puesto como pastores de mi pueblo de Israel: ¿Por qué no me construyen una casa de cedro?