Nuestra vocación, hermanos, es la libertad. No hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne, sino del amor por el que nos hacemos esclavos unos de otros.
Con los que no estaban sujetos a la Ley me comporté como quien no tiene ley --en realidad no estoy sin ley con respecto a Dios, pues Cristo es mi ley--. Pero yo quería ganar a los que eran ajenos a la Ley.
Moisés dijo al pueblo: 'Ustedes celebrarán este día en que salieron de Egipto, de la casa de la esclavitud, al sacarlos Yavé de ese lugar con mano fuerte. Este día no comerán pan fermentado.
No se hagan ídolos, ni levanten estatuas o monumentos, ni coloquen en su tierra piedras grabadas para postrarse ante ellas, porque yo soy Yavé, el Dios de ustedes.