al sacerdote y al laico,
al amo y al esclavo,
a la señora y su empleada,
al vendedor y al comprador,
al prestamista y al que pide prestado,
al acreedor y al deudor.
Ay de mí, ¡madre mía!, ¿por qué me diste a luz? Soy hombre que trae líos y contiendas a todo el país. No les debo dinero, ni me deben; ¡pero todos me maldicen!'
Dentro de ti, se condena a muerte por dinero, prestan a interés y cobran comisiones. Despojas brutalmente a tu prójimo, y me has olvidado, palabra de Yavé.