Nací de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos, y fui circuncidado a los ocho días.
¿Observaba yo la Ley? Por supuesto, pues era fariseo,
Cuando llegue aquel día, dice Yavé de los Ejércitos, quebraré el yugo que pesa sobre su cuello y romperé sus ataduras. Ya no estarán más sometidos a extranjeros,
Y todas las naciones dependerán de él, de su hijo y de su nieto, hasta que le llegue también el turno a su país; entonces los subyugarán poderosas naciones y grandes reyes.
Se dejaron ver pues ambos por el destacamento de los filisteos. Estos pensaron: 'Miren a los hebreos que salen de los hoyos donde se habían escondido'.
¡Animo, filisteos! Luchemos como hombres, no vayamos a someternos a esos hebreos como ellos se han sometido a nosotros hasta ahora; ¡seamos valientes y luchemos!'
Al oír esos gritos, los filisteos se dijeron: '¿Qué significará esa inmensa aclamación en el campamento de los hebreos?' Cuando supieron que el arca de Yavé había llegado al campamento,
Los jefes de Israel te harán caso y, con ellos te presentarás al rey de Egipto. Tú le dirás: El Dios de los hebreos, Yavé, nos salió al encuentro: deja que caminemos tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios a Yavé, nuestro Dios.
Uno de los que escaparon vino a avisar a Abram el hebreo, que vivía en el valle de Mambré el amorreo, hermano de Escol y de Aner, que eran aliados de Abram.