dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien.
Busquen la justicia, den sus derechos al oprimido,
hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda.
Se ven gordos y macizos
y ya no saben distinguir el mal.
Nada tiene de justo su justicia,
no respetan el derecho de los huérfanos
ni defienden la causa de los pobres.
Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón entero y con ánimo cariñoso, porque Yavé sondea a todos los corazones y penetra los pensamientos en todas sus formas. Si lo buscas, se dejará encontrar, pero si lo dejas, él te arrojará para siempre.
Que cada uno desconfíe de su amigo
y que no tenga confianza ni en su hermano,
porque el hermano sólo piensa en suplantar al otro
y el amigo anda levantando calumnias.
Le preguntaron: '¿Dónde está tu Padre?' Jesús les contestó: 'Ustedes no me conocen a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre.
Ya se te ha dicho, hombre, lo que es bueno y lo que el Señor te exige: tan sólo que practiques la justicia, que seas amigo de la bondad y te portes humildemente con tu Dios.