Su respiración es como un torrente que se desborda y que le llega a uno hasta el cuello. El viene para colar a las naciones con un colador muy fino y a poner sus riendas con freno en el hocico de los pueblos.
Les dirás: Esta es una palabra de Yavé:
El gran águila de amplias alas, de largo plumaje, con sus plumas multicolores, llegó al Líbano: se subió a la copa del cedro.
Yo lo he enviado
contra una nación impía,
contra un pueblo que me molesta,
para que lo saquee
y le quite todo lo que tiene
y lo pisotee como el polvo de las calles.
Así dijo Yavé:
Desde el norte llegan aguas desbordadas:
es un río caudaloso,
que inunda el país y cuanto él contiene,
las ciudades y sus habitantes.
Por todas partes se escuchan gritos,
y los habitantes del país se lamentan.
Se levantarán sus hijos y reunirán fuerzas numerosas y poderosas. Uno de ellos descollará, desbordará como un río, invadirá el reino del sur y atacará la fortaleza de su rey.
Con su espada dominará a Asiria, sus armas someterán la tierra de Nemrod. Así, nos librará de los asirios cuando invadan nuestro territorio y traspasen nuestras fronteras.