Al día siguiente vio a dos israelitas que se estaban peleando y trató de pacificarlos, diciéndoles: 'Ustedes son hermanos, ¿por qué se hacen daño el uno al otro?'
Inmediatamente después Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.