El rey estará de duelo, colmado de espanto,
a los nobles les temblarán las manos;
los trataré de acuerdo a su comportamiento,
tendrán la sentencia que se merecen
y sabrán que yo soy Yavé.
Esto es lo que dice Yavé: Aplaude, patalea y di: ¡Bien hecho! Cuando veas que la casa de Israel cae por la espada, el hambre y la peste, te acordarás de todas sus inmundas porquerías.
Sabes muy bien, hijo de hombre, que los hijos de tu pueblo hablan de ti a lo largo de los muros y en las puertas de las casas, se dicen unos a otros: 'Vamos a escuchar lo que viene de Yavé.