Sus viudas son más numerosas que las arenas del mar. He dejado caer al salteador, en pleno día, sobre las madres de los jóvenes guerreros; de repente, se han apoderado de ellas el miedo y el terror.
Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.
¡Entrega, pues, sus hijos al hambre,
déjalos a merced de la espada!
Que sus mujeres se queden sin hijos ni maridos.
¡Que sus esposos sean muertos por la peste
y sus jóvenes atravesados por la espada en la guerra!
Al extranjero podrás prestarle con interés, pero a tu hermano, no. Con esto conseguirás que Yavé, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas, en la tierra que vas a poseer.
Después de haber reflexionado, llamé severamente la atención a los nobles y a los funcionarios: '¡Ustedes imponen una pesada carga a sus hermanos!'
Entonces convoqué a una gran asamblea,
y si bien al jurar se perjudicó,
no se retracta de lo que ha dicho;
el que no presta dinero a interés
ni acepta sobornos
para perjudicar al inocente.
Quien obra así jamás vacilará.