Durante este largo período murió el rey de Egipto. El pueblo de Israel sufría bajo la esclavitud. Gritaban, y su grito subía desde los lugares de trabajo hasta Dios.
El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya habían llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.
Este será para Yavé de los Ejércitos una señal y un testimonio en el país de Egipto.
Y cuando se vean oprimidos y pidan socorro a Yavé, éste les mandará un salvador que los defenderá y libertará.
Le pagarás cada día, antes de la puesta del sol, porque es pobre y está pendiente de su salario. No sea que clame a Yavé contra ti, pues tú cargarías con un pecado.
Moisés, pues, volvió a casa de su suegro Jetró y le dijo: 'Yo quisiera irme donde mis hermanos, en Egipto, para saber si están vivos todavía. Jetró le respondió: 'Que te vaya bien.
Entonces clamamos a Yavé y él escuchó nuestro clamor: envió a un ángel que nos sacó de Egipto.
Ahora estamos en Cadés, el oasis que conlinda con tu país.
La viña de Yavé Sabaot es el pueblo de Israel,
y los hombres de Judá, su cepa escogida.
El esperaba rectitud, y va creciendo el mal;
esperaba justicia,
y sólo se oye el grito de los oprimidos.
Les amargaron la vida con duros trabajos de arcilla y ladrillos, con toda clase de labores campesinas y toda clase de servidumbres que les imponían por la fuerza.
Cuando Jacob llegó a Egipto, los egipcios los oprimieron y los padres de ustedes clamaron a Yavé. El les mandó entonces a Moisés y a Aarón para sacar a sus padres de Egipto e instalarlos en este lugar.
Mañana a esta hora te enviaré a un hombre del territorio de Benjamín, al que consagrarás como jefe de mi pueblo Israel. Ese hombre va a salvar a mi pueblo de las manos de los filisteos, porque he visto la aflicción de mi pueblo y su clamor ha subido hasta mí'.