Referencias Cruzadas

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Daniel 3:19

Biblia Católica (Latinoamericana)

Loco de rabia, Nabucodonosor cambió de actitud con respecto a Sidrac, Misac y Abdénago; ordenó que se calentara el horno siete veces más de lo que era necesario.

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26 Referencias Cruzadas  

Rojo de ira, Nabucodonosor pidió que le trajeran a Sidrac, Misac y Abdénago; trajeron a esos hombres ante el rey.


también yo me enfrentaré con ustedes y les devolveré yo mismo siete veces más por sus pecados;'


Es arrogante e insolente: '¡Me río de todo!' Sus actos son un desborde de su orgullo.


yo me enfrentaré con ustedes con ira y les devolveré siete veces más por sus pecados:


Ellos escuchaban rechinando los dientes de rabia y querían matarlos.


e inmediatamente cambió de color: estaba espantado, todo su cuerpo y todos sus miembros temblaban.


El furor del hombre redundará en tu gloria, los que escapen de tu cólera te alabarán.


Y si siguen enfrentándose conmigo en vez de escucharme, les devolveré siete veces más por sus pecados.


Si ni aun así me obedecen, les devolveré siete veces más por sus pecados.


Al oír este reproche se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra Esteban.


Entonces el rey mandó que vinieran los hombres que habían calumniado a Daniel, los arrojó al foso de los leones junto con sus hijos y sus mujeres, y aun antes que tocaran el suelo del foso, los leones se abalanzaron sobre ellos y trituraron sus huesos.


Yo se la pasaré a tus opresores que decían: Agáchate, para que pasemos por encima. Y tu espalda quedó como un camino por donde pasaba la gente.


¡El enojo del rey es peligro de muerte! Pero un hombre sabio puede apaciguarlo.


El rey se paró de la mesa muy enojado y salió al jardín del palacio. Amán, por su parte, se quedó para implorar su salvación a la reina Ester, porque veía bien que el rey había decidido su muerte.


Y se dio cuenta Jacob de que Labán no lo miraba en la misma forma que antes.


Entonces el rey se enojó de tal manera, y fue tanto su furor que ordenó ejecutar a todos los sabios de Babilonia.


Luego dio orden a los hombres más forzudos de su ejército que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago para echarlos al horno ardiente.


Cuando Amán vio que Mardoqueo no se arrodillaba ni se agachaba ante él, se puso furioso.





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