Referencias Cruzadas

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2 Crónicas 33:19

Biblia Católica (Latinoamericana)

Asimismo su oración, y cómo fue escuchada, y todos sus pecados y apostasía: los sitios en que edificó santuarios altos y levantó troncos sagrados e ídolos antes de hacer penitencia, están escritos en los Hechos de Josay.

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17 Referencias Cruzadas  

Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.


No hay comparación entre lo que pasó con este pecador único y el don de Dios en la hora presente. La condenación procedía de una sentencia individual, pero ahora son rehabilitados una multitud de pecadores.


Y el Señor le dijo: 'Vete en seguida a la calle llamada Recta y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo. Lo encontrarás rezando,


Pero tú Belsasar, su hijo, no te has humillado siendo que sabías todo eso.


Hasta ahora no han sentido ningún arrepentimiento ni miedo, ni se han portado según la Ley y los mandamientos, que yo había publicado delante de ustedes y de sus padres.


Yavé aborrece el sacrificio de los malvados, pero acoge con alegría la oración de los justos.


Antes de ser humillado me había alejado, pero ahora yo observo tu palabra.


Hizo el mal a los ojos de Yavé, su Dios, y no se humilló ante el profeta Jeremías que le hablaba en nombre de Yavé.


Sé, Señor, que tus juicios son justos y que con razón me has afligido.


Fue bueno para mí que me humillaras, para que así aprendiera tus preceptos.


por el país de Efraím y de Manasés llegando hasta Zabulón. Pero se reían y se burlaban de ellos. Sin embargo, hombres de Aser, Manasés y Zabulón hicieron penitencia y vinieron a Jerusalén.


Más bien destruye sus altares, quiebra sus piedras levantadas y corta sus troncos sagrados. -


Se acostó Manasés con sus padres y lo sepultaron en el huerto de su casa. En su lugar reinó su hijo Amón.


Pero no se humilló delante de Yavé como lo había hecho su padre Manasés. Al contrario, Amón cometió aún más pecados.


Di al Rey y a la Reina Madre: Siéntense en el suelo, porque ha caído de sus cabezas su corona gloriosa.


Oye mi grito: no cierres tu oído a mi oración.





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