Referencias Cruzadas

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1 Samuel 7:6

Biblia Católica (Latinoamericana)

Se reunieron en Mispá. Sacaron agua la que derramaron delante de Yavé, y ayunaron todo el día, porque reconocían que habían pecado contra Yavé. Y allí, en Mispá, Samuel actuó como jefe de los israelitas.

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47 Referencias Cruzadas  

Todos estamos condenados a morir: no se recupera el agua que se derrama en el suelo; Dios no hace que vuelvan los muertos. Que el rey, pues, busque los medios para que regrese el que fue exiliado.


Ana le respondió: 'Señor, yo sólo soy una mujer que tiene pena; no he tomado vino ni bebida alcohólica, sino que estaba expandiendo mi corazón delante de Yavé.


Los israelitas clamaron entonces a Yavé: 'Hemos pecado contra ti, le dijeron, hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los Baales'.


Dice Yavé: 'Vuelvan a mí con todo corazón, con ayuno, con llantos y con lamentos.


¿Quién me diera, en el desierto, una posada de viajeros, para dejar a mi pueblo e irme lejos de ellos? Porque son todos unos adúlteros, una pandilla de traidores.


Junto con nuestros padres hemos pecado, cometimos una falta, somos culpables.


Pueblo mío, confíen siempre en él, abran su corazón delante de él, Dios es nuestro refugio.


Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti.


De mis ojos han brotado ríos de lágrimas, al ver que no se observa tu Ley.


si del fondo de su exilio se arrepienten, si se convierten y te dirijen sus oraciones en ese país adonde fueron deportados, si te dicen: Hemos pecado, hicimos lo que es malo, cometimos un crimen,


Júzgalos, hijo de hombre, ¿no los vas a juzgar? Hazles ver las horribles acciones de sus padres.


Mis ojos lloran sin cesar, ya que no hay alivio,


Mis ojos se agotan de llorar y arden mis entrañas, mi hígado se derrama por tierra por el desastre de la Hija de mi pueblo, mientras desfallecen niños y lactantes en las plazas de la ciudad.


Si bien me he descarriado, ahora me arrepiento, me doy cuenta y me golpeo el pecho. Estoy avergonzado y confundido, pues pesa sobre mí mi infame juventud.


Lágrimas son mi pan de noche y día, cuando oigo que me dicen sin cesar: '¿Dónde quedó su Dios?'


Extenuado estoy de tanto gemir, cada noche empapo mi cama y con mis lágrimas inundo mi lecho.


Por esto, retiro mis palabras y hago penitencia sobre el polvo y la ceniza.


Hablé con ligereza, ¿qué te contestaré? Prefiero ponerme la mano ante la boca.


Luego publica lo sucedido y dice entre los hombres: 'Había yo pecado y torcido el derecho, pero Dios no me ha tratado según mi culpa,


Mi clamor ante Dios habla por mí, mientras mis lágrimas corren ante él.


Entonces los dejaste caer en manos de sus enemigos que los oprimieron. Clamaron a ti durante su opresión, y los escuchaste desde lo alto del cielo. En tu inmensa ternura les diste libertadores para que los libraran de manos de sus enemigos.


Josafat tuvo miedo y consultó a Yavé, ordenando un ayuno a todo Judá.


El espíritu de Yavé se posó sobre él y se desempeñó como juez en Israel. Salió a guerrear y Yavé puso entre sus manos a Cusán-Riseataim, rey de Edom: derrotó a Cusán-Riseataim.


Entonces confesarán su maldad y la de sus padres; reconocerán que me han traicionado y se han enfrentado conmigo,


Por esto se llamó Galed, y también Mispá, porque dijo: 'Que Yavé se fije en nosotros cuando nos hayamos separado.


Este será para ustedes un rito perpetuo. En el mes séptimo, el día décimo, ustedes ayunarán y no harán trabajo alguno, tanto el israelita como el forastero que viva con ustedes.


Samuel fue el juez de Israel durante toda su vida.


En el año quinto de Joaquim, rey de Judá, en el mes noveno, convocaron para un ayuno a toda la gente de Jerusalén y de las ciudades de Judá, y éstos vinieron a Jerusalén.


Cuando el ángel de Yavé hubo hablado así a todo Israel, el pueblo lanzó alaridos y se puso a llorar.


Los israelitas dijeron a Yavé: 'Hemos pecado, trátanos como mejor te parezca, pero por lo menos sálvanos ahora'.


Los israelitas subieron después a Betel y se lamentaron delante de Yavé hasta el atardecer. Luego consultaron a Yavé en estos términos: '¿Debemos atacar de nuevo a nuestros hermanos de Benjamín?' Yavé dijo: '¡Atáquenlos!'


Todos los israelitas y todo el pueblo subieron de nuevo a Betel. Allí, sentados delante de Yavé, lloraron y ayunaron todo el día hasta el atardecer, luego ofrecieron a Yavé holocaustos y sacrificios de comunión.


Samuel convocó al pueblo junto a Yavé en Mispá.


Entonces clamaron a Yavé: Hemos pecado y hemos abandonado a Yavé. Hemos servido a los Baales y a las Astartés, líbranos ahora de manos de nuestros enemigos y te serviremos.


Al punto estos tres irrumpieron en medio del campamento de los filisteos, sacaron agua de la cisterna que hay en la puerta de Belén, se la llevaron y se la ofrecieron a David. Pero David no quiso beberla, sino que la derramó en el suelo y la ofreció a Yavé, diciendo:


Son los suspiros mi alimento, y se derraman como el agua mis lamentos;'


Cayó la corona de nuestra cabeza. ¡Pobres de nosotros, que pecamos!


Escuchen esto, sacerdotes; estén atentos, jefes de Israel; presten atención los de la casa del rey, pues esta sentencia es para ustedes: Han sido como un lazo de cazador en Mispá y como una red tendida en el Tabor. Yo los voy a castigar a todos porque se han hundido hasta el cuello en la corrupción.





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