Pues así habla el Altísimo, que vive en su morada eterna, y cuyo Nombre es santo:
'Yo vivo en lo alto y me quedo en mi santidad, pero también estoy con el hombre arrepentido y humillado, para reanimar el espíritu de los humildes y a los de corazón quebrantado.
Yavé, mi señor, tú has comenzado a manifestar tu grandeza y tu mano fuerte; pues ¿qué Dios hay en los cielos o en la tierra que pueda hacer obras y hazañas como las tuyas?'
Todas esas escrituras proféticas se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que, perseverando y teniendo el consuelo de las Escrituras, no nos falte la esperanza.
No se asusten ni tengan miedo:
¿no es cierto que se lo había anunciado desde hace tiempo?
Ustedes ahora son mis testigos:
¿hay acaso otro Dios fuera de mí?
¡No! no existe otra Roca que yo sepa.
Vean ahora que Yo, sólo Yo soy,
y que no hay más Dios que yo.
Yo doy la muerte y la vida,
yo hiero, y soy yo mismo el que sano,
y no hay quién se libre de mi mano.
y dijo: '¡Yavé, Dios de Israel! Ningún dios arriba en los cielos, abajo en la tierra es semejante a ti, porque tú respetas tu Alianza y tu fidelidad para con tus servidores cuando caminan delante de ti con todo su corazón.
Porque yo soy Yavé, Dios de ustedes; santifíquense y sean santos, pues yo soy Santo. No se hagan impuros con ninguno de esos reptiles que se arrastran por el suelo,