Sírvante pueblos, adórente naciones, sé señor de tus hermanos y adórente los hijos de tu madre. ¡Quien te maldijere, maldito sea, y quien te bendijere, sea bendito!'
Ven, pues, por favor, maldíceme a ese pueblo, pues es más fuerte que yo, a ver si puedo vencerle y lo arrojo del país. Pues sé que el que tú bendices queda bendito y el que maldices, maldito.'
Se enfureció Balaq contra Balaam, palmoteó fuertemente, y dijo a Balaam: 'Te he llamado para maldecir a mis enemigos y he aquí que los has llenado de bendiciones ya por tercera vez.