Vio Balaam que agradaba a Adonai bendecir a Israel, y ya no fue como las otras veces al encuentro de los augurios, sino que se volvió cara al desierto.
'Adonai, Señor mío, tú has comenzado a manifestar a tu siervo tu grandeza y tu mano fuerte; pues ¿qué Di-s hay, en los cielos ni en la tierra, que pueda hacer obras y proezas como las tuyas?