¿Te parece poco habernos sacado de una tierra que mana leche y miel para hacernos morir en el desierto, que todavía te eriges como príncipe sobre nosotros?
Los israelitas les decían: '¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Adonai en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta hartarnos! Vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.'
El respondió: '¿Quién te ha puesto de jefe y juez sobre nosotros? ¿Acaso estás pensando en matarme como mataste al egipcio?' Moisés, lleno de temor, se dijo: 'La cosa ciertamente se sabe.'
Luego murmuraron todos los israelitas contra Moisés y Aarón, y les dijo toda la comunidad: '¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto! Y si no, ¡ojalá hubiéramos muerto en el desierto!
Pero el pueblo, torturado por la sed, siguió murmurando contra Moisés: '¿Nos has hecho salir de Egipto para hacerme morir de sed, a mí, a mis hijos y a mis ganados?'
Durante este largo período murió el rey de Egipto; los israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor, que brotaba del fondo de su esclavitud, subió a Di-s.
La chusma que se había mezclado al pueblo se dejó llevar de su apetito. También los israelitas volvieron a sus llantos diciendo: '¿Quién nos dará carne para comer?
¿Por qué Adonai nos trae a este país para hacernos caer a filo de espada y que nuestras mujeres y niños caigan en cautiverio? ¿No es mejor que volvamos a Egipto?'
sino un mes entero, hasta que os salga por las narices y os dé náuseas, pues habéis rechazado a Adonai, que está en medio de vosotros, y os habéis lamentado en su presencia, diciendo: ¿Por qué salimos de Egipto?'