Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia.
Si alguno consagra su casa, como cosa sagrada, a Adonai, el sacerdote la tasará, según sea buena o mala. Conforme a la tasación del sacerdote, así se fijará.