Ella dijo a su padre: 'No le dé enojo a mi señor de que no pueda levantarme en tu presencia, porque estoy con las reglas.' El siguió rebuscando por toda la tienda sin dar con los ídolos.
La mujer que tiene flujo, el flujo de sangre de su cuerpo, permanecerá en su impureza por espacio de siete días. Y quien la toque será impuro hasta la tarde.
Pero Raquel había tomada los ídolos familiares y, poniéndolos en la albarda del camello, se había sentado encima. Labán registró toda la tienda sin hallar nada.