Dijo el Ángel: 'No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de Di-s, ya que no me has negado tu hijo, tu único.'
Díjole: 'Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.'
Levantó Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.