Ofrecerás el otro cordero entre dos luces; lo ofrecerás con la misma oblación que a la mañana y con la misma libación, como calmante aroma del manjar abrasado en honor de Adonai,
y con el primer cordero, una décima de medida de flor de harina, amasada con un cuarto de sextario de aceite de oliva molida, y como libación un cuarto de sextario de vino.
en holocausto perpetuo, de generación en generación, ante Adonai, a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde me encontraré contigo, para hablarte allí.