Cuida de no abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: 'Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión', para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada; él apelaría a Adonai contra ti y te cargarías con un pecado.
Le darás cada día su salario, sin dejar que el sol se ponga sobre esta deuda; porque es pobre, y para vivir necesita de su salario. Así no apelará por ello a Adonai contra ti, y no te cargarás con un pecado.