Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin, a la orden de Adonai, para continuar sus jornadas; y acamparon en Refidim, donde el pueblo no encontró agua para beber.
De vuelta, llegaron a En Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo el territorio de los amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en Jasesón Tamar.