Y como él remoloneaba, los hombres le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas por compasión de Adonai hacia él, y sacándole le dejaron fuera de la ciudad.
Por tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy Adonai; Yo os libertaré de los duros trabajos de los egipcios, os libraré de su esclavitud y os salvaré con brazo tenso y castigos grandes.
Pavor y espanto cayó sobre ellos.La fuerza de tu brazo los hizo enmudecer como una piedra, hasta que pasó tu pueblo, oh Adonai, hasta pasar el pueblo que compraste.
Tú le llevas y le plantas en el monte de tu herencia, hasta el lugar que tú te has preparado para tu sede, ¡oh Adonai!Al santuario, Adonay, que tus manos prepararon.