Maldito el hombre que haga un ídolo esculpido o fundido, abominación de Adonai, obra de manos de artífice, y lo coloque en un lugar secreto. - Y todo el pueblo dirá: Amén.
No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
'No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
No os hagáis ídolos, ni pongáis imágenes o estelas, ni coloquéis en vuestra tierra piedras grabadas para postraros ante ellas, porque yo soy Adonai vuestro Di-s.
No haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Adonai vuestro Di-s para ir a servir a los dioses de esas naciones. No haya entre vosotros raíz que eche veneno o ajenjo.
Que entren estas aguas de maldición en tus entrañas, para que inflen tu vientre y hagan languidecer tus caderas.' Y la mujer responderá: '¡Amén, amén!'
Pero Raquel había tomada los ídolos familiares y, poniéndolos en la albarda del camello, se había sentado encima. Labán registró toda la tienda sin hallar nada.
Cuando hayas engendrado hijos y nietos y hayáis envejecido en el país, si os pervertís y hacéis alguna escultura de cualquier representación, si hacéis lo malo a los ojos de Adonai tu Di-s hasta irritarle,
Quemaréis las esculturas de sus dioses, y no codiciarás el oro y la plata que los recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, pues es una cosa abominable para Adonai tu Di-s;