Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Adonai tu Di-s te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre,
Cuida de no abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: 'Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión', para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada; él apelaría a Adonai contra ti y te cargarías con un pecado.
Pues no faltarán pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.