Por tanto os digo: no andéis afanados para vuestra alma, qué comeréis(b), ni para vuestro cuerpo, que vestiréis. ¿No es más el alma que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Y la que cayó entre espinas, estos son los que la oyeron, pero después en lo sucesivo quedan ahogados de los afanes, y de las riquezas, y deleites de esta vida, y no llevan fruto.
Y el que fue sembrado entre las espinas, éste es, el que oye la palabra, pero los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y queda infructuosa(q).
Y cuando os llevaren para entregaros, no premeditéis(e) lo que habéis de hablar; mas decid lo que os fuere dado en aquella hora; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.