Mirad pues por vosotros, no sea que vuestros corazones se carguen de glotonería, y de embriaguez, y de los afanes de esta vida, y que venga de repente(v) sobre vosotros aquel día;
Y el que fue sembrado entre las espinas, éste es, el que oye la palabra, pero los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y queda infructuosa(q).