Referencias Cruzadas

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Mateo 6:33

Biblia de Jerusalen

Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

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51 Referencias Cruzadas  

Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.


Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.»


Que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.


=Nun.=Fui joven, ya soy viejo, nunca vi al justo abandonado, ni a su linaje mendigando el pan.


=Bet.=Ten confianza en Yahveh y obra el bien, vive en la tierra y crece en paz,


Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.


Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros?


Los ejercicios corporales sirven para poco; en cambio la piedad es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura.


A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él.


Porque en él se revela la justicia de Dios, de fe en fe, como dice la Escritura:=El justo vivirá por la fe.=


y ser hallado en él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios, apoyada en la fe,


De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención,


Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.»


«Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.»


Esto es señal del justo juicio de Dios, en el que seréis declarados dignos del Reino de Dios, por cuya causa padecéis.


Pues desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.


predicaba el Reino de Dios y enseñaba lo referente al Señor Jesucristo con toda valentía, sin estorbo alguno.


cuando los Ángeles, que son superiores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio injurioso contra ellas en presencia del Señor.


Pero Elías le dijo: «No temas. Entra y haz como has dicho, pero primero haz una torta pequeña para mí y tráemela, y luego la harás para ti y para tu hijo.


Esta es ya, queridos, la segunda carta que os escribo; en ambas, con lo que os recuerdo, despierto en vosotros el recto criterio.


los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.


En sus días estará a salvo Judá, e Israel vivirá en seguro. Y este es el nombre con que te llamarán: «Yahveh, justicia nuestra.»


diciendo: ¡Sólo en Yahveh hay victoria y fuerza! A él se volverán abochornados todos los que se inflamaban contra él.


ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro;


«Y ahora yo sé que ya no volveréis a ver mi rostro ninguno de vosotros, entre quienes pasé predicando el Reino.


=He.=Hacienda y riquezas en su casa,=Vau.=su justicia por siempre permanece.


Conmigo están la riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia.


Yahveh no permite que el justo pase hambre, pero rechaza la codicia de los malos.


El que extravía a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá. Los hombres sin tacha heredarán la dicha.


El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la izquierda.


Con toda mi alma te anhelo en la noche, y con todo mi espíritu por la mañana te busco. Porque cuando tú juzgas a la tierra, aprenden justicia los habitantes del orbe.


Sean tus días estables; la riqueza que salva son la sabiduría y la ciencia, el temor de Yahveh sea tu tesoro.


Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.


Porque el Ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera.





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