Referencias Cruzadas

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Mateo 10:2

Biblia de Jerusalen

Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan;

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44 Referencias Cruzadas  

Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro, Juan, Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas de Santiago.


Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó.


Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.


Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro:


Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.»


Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores,


«Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán,


Yo, Juan, vuestro hermano y compañero de la tribulación, del reino y de la paciencia, en Jesús. Yo me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús.


El Presbítero a la Señora elegida y a sus hijos, a quienes amo según la verdad - no sólo yo, sino también cuantos conocen la Verdad -


Esta es ya, queridos, la segunda carta que os escribo; en ambas, con lo que os recuerdo, despierto en vosotros el recto criterio.


Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que viven como extranjeros en la Dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos


Por tanto, hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús,


El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros,


Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles.


Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan.


Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona.


Echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles.


Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.


Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»


Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.


Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»


Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús.


Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles;


y envió a Pedro y a Juan, diciendo: «Id y preparadnos la Pascua para que la comamos.»


Cuando los apóstoles regresaron, le contaron cuanto habían hecho. Y él, tomándolos consigo, se retiró aparte, hacia una ciudad llamada Betsaida.


Estando luego sentado en el monte de los Olivos, frente al Templo, le preguntaron en privado Pedro, Santiago, Juan y Andrés:


Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.


Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia.


Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo.


Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto.


Yo, Juan, fui el que vi y oí esto. Y cuando lo oí y vi, caí a los pies del Ángel que me había mostrado todo esto para adorarle.


Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios para manifestar a sus siervos=lo que ha de suceder=pronto; y envió a su Ángel para dársela a conocer a su siervo Juan,


El Presbítero al querido Gayo a quien amo según la verdad.


Alégrate por ella, cielo, y vosotros, los santos, los apóstoles y los profetas, porque al condenarla a ella, Dios ha juzgado vuestra causa.


Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.


Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?»


Jesús les respondió: «¿No os he elegido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo.»


Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste le iba a entregar, uno de los Doce.





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