Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Juan 6:27

Biblia de Jerusalen

Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.»

Ver Capítulo Copiar

69 Referencias Cruzadas  

Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.


¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso.


El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.


Sin embargo el sólido fundamento puesto por Dios se mantiene firme, marcado con este sello:=El Señor conoce a los que son suyos;=y: Apártese de la iniquidad todo el que=pronuncia el nombre del Señor.=


Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»


Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.


Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.


Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.»


=cómo Dios=a Jesús de Nazaret=le ungió con el Espíritu Santo=y con poder, y cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él;


Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado.


«No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban.


Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»


Estos son fuentes secas y nubes llevadas por el huracán, a quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas.


pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece.


Se presentaban tus palabras, y yo las devoraba; era tu palabra para mí un gozo y alegría de corazón, porque se me llamaba por tu Nombre Yahveh, Dios Sebaot.


Todo el mundo se fatiga para comer, y a pesar de todo nunca se harta.


Pues=toda carne es como hierba y todo su esplendor como flor de hierba; se seca la hierba y cae la flor;=


y bajó sobre él el Espíritu Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del cielo:=«Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado.»=


Tenemos presente ante nuestro Dios y Padre la obra de vuestra fe, los trabajos de vuestra caridad, y la tenacidad de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.


Por esto precisamente me afano, luchando con la fuerza de Cristo que actúa poderosamente en mí.


El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.


«Israelitas, escuchad estas palabras: A Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis,


Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna,


Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.»


(8) dije entonces: Heme aquí, que vengo. Se me ha prescrito en el rollo del libro


Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.


Que no haya ningún fornicario o impío como Esaú, que por una comida=vendió su primogenitura.=


Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor, sino solamente la fe que actúa por la caridad.


Esforcémonos, pues, por=entrar en ese descanso,=para que nadie caiga imitando aquella desobediencia.


cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a=preceptos y doctrinas puramente humanos?=


La comida para el vientre y el vientre para la comida. Mas lo uno y lo otro destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.


y=recibió la señal de la circuncisión=como sello de la justicia de la fe que poseía siendo incircunciso. Así se convertía en padre de todos los creyentes incircuncisos, a fin de que la justicia les fuera igualmente imputada;


Si no hubiera hecho entre ellos obras que no ha hecho ningún otro, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y nos odian a mí y a mi Padre.


Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.


Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.»


Yo soy el que doy testimonio de mí mismo y también el que me ha enviado, el Padre, da testimonio de mí.»


Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle.»


Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.»


Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.»


Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»


He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones.


sale el sol con fuerza y=seca la hierba y su flor cae=y se pierde su hermosa apariencia; así también el rico se marchitará en sus caminos.


a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas.


Dícele Jesús: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»


¿No viene de Yahveh Sebaot que los pueblos se fatiguen para el fuego y las gentes se agoten para nada?


«Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado;


E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»


para que todo el que crea tenga por él vida eterna.


En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.


Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.


¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?...


Ni están al otro lado del mar, para que hayas de decir: «¿Quién irá por nosotros al otro lado del mar a buscarlos para que los oigamos y los pongamos en práctica?»





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios