Referencias Cruzadas

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Job 27:5

Biblia de Jerusalen

Lejos de mí daros la razón: hasta mi último suspiro mantendré mi inocencia.

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17 Referencias Cruzadas  

Entonces su mujer le dijo: «¿Todavía perseveras en tu entereza? ¡Maldice a Dios y muérete!»


El me puede matar: no tengo otra esperanza que defender mi conducta ante su faz.


Mas, cuando vino Cefas a Antioquía, me enfrenté con él cara a cara, porque era digno de reprensión.


Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh.


Después de hablar a Job de esta manera, Yahveh dijo a Elifaz de Temán: «Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.


y también contra sus tres amigos, porque no habían hallado ya nada que replicar y de esa manera habían dejado mal a Dios.


Me había puesto la justicia, y ella me revestía, como manto y turbante, mi derecho.


Cuando hay pleito entre dos hombres, se presentarán a juicio para que se pronuncie entre ellos: se dará la razón a quien la tenga y se condenará al culpable.


El motivo de nuestro orgullo es el testimonio de nuestra conciencia, de que nos hemos conducido en el mundo, y sobre todo respecto de vosotros, con la santidad y la sinceridad que vienen de Dios, y no con la sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios.


Y Yahveh dijo al Satán: «¿Te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra: es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal! Aún persevera en su entereza, y bien sin razón me has incitado contra él para perderle.»


¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia!


¡Péseme él en balanza de justicia, conozca Dios mi integridad!


Aquellos tres hombres dejaron de replicar a Job, porque se tenía por justo.


Entonces montó en cólera Elihú, hijo de Barakel el buzita, de la familia de Ram. Su cólera se inflamó contra Job, porque pretendía tener razón frente a Dios;


el justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía.


Si mis pasos del camino se extraviaron, si tras mis ojos fue mi corazón, si a mis manos se adhiere alguna mancha,


«Puro soy, sin delito; limpio estoy, no hay culpa en mí.





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