Referencias Cruzadas

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Hechos 9:22

Biblia de Jerusalen

Pero Saulo se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco demostrándoles que aquél era el Cristo.

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21 Referencias Cruzadas  

Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó enteramente a la Palabra, dando testimonio ante los judíos de que el Cristo era Jesús.


porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.


Que al cansado da vigor, y al que no tiene fuerzas la energía le acrecienta.


Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte.


Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Jesús, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.


Todo lo puedo en Aquel que me conforta.


explicándolas y probando que Cristo tenía que padecer y resucitar de entre los muertos y que «este Cristo es Jesús, a quien yo os anuncio».


(8) De altura en altura marchan, y Dios se les muestra en Sión.


el justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía.


pero es roto su arco violentamente y se aflojan los músculos de sus brazos por las manos del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la Piedra de Israel,


(15) enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.


y en seguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios.


Todos los que le oían quedaban atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?»


Al cabo de bastante tiempo los judíos tomaron la decisión de matarle.


Entonces Bernabé le tomó y le presentó a los apóstoles y les contó cómo había visto al Señor en el camino y que le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús.


Luego, de allí a tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas y permanecí quince días en su compañía.


Doy gracias a aquel que me revistió de fortaleza, a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me consideró digno de confianza al colocarme en el ministerio,





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