Referencias Cruzadas

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Hebreos 10:36

Biblia de Jerusalen

Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido.

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39 Referencias Cruzadas  

Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone,


=Dálet.=Vive en calma ante Yahveh, espera en él, no te acalores contra el que prospera, contra el hombre que urde intrigas.


Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.


Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.


Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.


a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria, honor e inmortalidad: vida eterna;


Aquí se requiere la paciencia de los santos, de los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.


El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre.


No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos.


Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.


confortados con toda fortaleza por el poder de su gloria, para toda constancia en el sufrimiento y paciencia; dando con alegría


Pero esperar lo que no vemos, es aguardar con paciencia.


Por eso es mediador de una nueva Alianza; para que, interviniendo su muerte para remisión de las transgresiones de la primera Alianza, los que han sido llamados reciban la herencia eterna prometida.


conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa. El Amo a quien servís es Cristo.


os disponga con toda clase de bienes para cumplir su voluntad, realizando él en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por mediación de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.


no por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la voluntad de Dios;


Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto.


Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.


=«El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir».=Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos.


y alcanzáis la meta de vuestra fe, la salvación de las almas.


Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,


Os saluda Epafras, vuestro compatriota, siervo de Cristo Jesús, que se esfuerza siempre a favor vuestro en sus oraciones, para que os mantengáis perfectos cumplidores de toda voluntad divina.


Después de lo cual entraron los levitas a prestar servicio en la Tienda del Encuentro en presencia de Aarón y de sus hijos. Según había mandado Yahveh a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.


Si alguno quiere cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Dios o hablo yo por mi cuenta.


Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.


¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» - «El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.


Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»


«No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.


=Del maestro de coro. De David. Salmo.=


Tenemos presente ante nuestro Dios y Padre la obra de vuestra fe, los trabajos de vuestra caridad, y la tenacidad de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.


Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»


con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración;


Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas.





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